Reivindicar hoy en día Halloween es cualquier cosa menos "in", lo reconozco, por eso comienzo este post con esta especie de medio confesión: sí, es cierto: me encanta Halloween. Sorry, quizás sea demasiado pronto para cagarla así en mi blog, pero lo siento, no puedo ir contra la verdad.
¿Qué porqué me gusta tanto? Pues no lo tengo muy claro... Imagino que porque estimula toda la imaginería yanki de niños difrazaditos pidiendo golosinas o susto, porque me viene a la cabeza el pobre Michael Myers con sus problemas familiares que decide solventar degollando a todas sus vecinas ( y una Jamie Lee Curtis más sexi que nunca), o también quizás porque me viene a la cabeza mi primera fiesta petarda: el Halloween que Alaska celebró en el 89 en la discoteca Oh Madrid!...
A partir de aquel año, no sé cómo lo hize, pero me las agencié para no perderme ninguna de las fiestas que Alaska hacía esa noche... hasta que claro, llegó un momento en que debió pensar que eso de Jaloguin ya no era lo que solía ser, que ya lo celebraba hasta el más gualtrapa... y que no, que ella no estaba por celebrar lo mismo que todo el mundo... Así fué como desaparecieron las fiestas modernas de mi vida... Desde entonces, lo que hago es irme con P y V a ver pelis de terror, que me parece el sucedáneo perfecto. Nos vamos a algún cine de extrarradio, nos cargamos de palomitas y Coke y pasamos tranquilamente la velada contemplando torturas, degollamientos y descuartizamientos. A nosotros plím, es que no se nos cae ni una palomita.
Besos y Feliz Halloween!!!