Mi padre es el Fado y mi madre es Lisboa
Con esta declaración de principios arrancó Camané su concierto este pasado viernes.Impresionante.

Era la primera vez que veía a un fadisto; fadistas había visto a muchas, pero hasta el viernes no había tenido ocasión de escuchar a un fadisto. Y la verdad es que me, nos, encantó. Fue en la sala de columnas del Bellas Artes (sala que ya asocio a mi añorado Portugal, allí he visto a Rodrigo Leao, a Katia Guerreiro...) y hasta allí nos fuimos Pal, Gabo, Alb y yo mismo. Gabo un poco asustado, ya que su última incursión en lo luso -Madredeus- había terminado en un dulce y placentero sueño. Pero no, en esta ocasión nadie cayó en brazos de Morfeo. Imposible teniendo delante a ese pedazo de artista. Bueno, pedazo... es una metáfora, porque el chico no debe medir más de 160 cms... eso sí, muy bien llevados, porque atractivo es un rato. Pal no pestañeo ni un solo momento durante todo el recital. Tres turnos de bises pusieron punto final a un precioso concierto que volvió a acercarnos un poquito más si cabe a ese querido Portugal. Gracias Pal por regalarnos esta noche. Solo nos faltó Cel...

pal dijo
Obrigada você...
Bajito pero guapo, eh!Y qué voz...
Ai..Portugal eu que te quero tanto.
8 Noviembre 2006 | 05:10 PM